Laura ( años)

10/06/2009

A pesar de que empecé a restringir comida a los 14 años, yo recuerdo haber tenido pensamientos negativos sobre mi cuerpo desde que era muy pequeña. A diferencia de muchas chicas que no son conscientes cuando empiezan con el trastorno, yo sabía perfectamente que mi conducta no era normal, pero en ningún momento me planteé dejar de restringir, quizás porque no era capaz de ver la gravedad del problema. Incluso cuando toda mi vida se limitaba totalmente a contar calorías, mirarme al espejo, pelearme con mi madre y temer el juicio de los demás e ingresé en ITA, no quería renunciar para nada a la sensación que me daba controlar la comida. Tenía pánico a subir hasta mi peso normal. Eso complicó bastante mi tratamiento, porque no quería dejar la enfermedad.

En ITA me ayudaron mucho. De hecho consiguieron lo que ningún psicólogo anterior había conseguido y pude plantearme qué hacer con mi vida.

Durante el tratamiento hubo algunos momentos complicados, sobretodo cuando dejaba que me invadiera el miedo y la inseguridad. De hecho nunca pensé que iba a salir de la anorexia, básicamente porque al principio no quería, y no tenía la motivación que hace falta para conseguir superarla, pero poco a poco fui dándome cuenta de muchas cosas.

Ahora tengo 16 años y hace unos meses que me dieron el alta. Estoy contenta, sobretodo segura, porque cuando estás bien te encanta esa sensación y no quieres perderla por nada del mundo, o al menos yo lo siento así. Ahora estoy en mi peso normal y no me desagrada mi cuerpo, además ahora valoro muchas otras cosas más de mí y no solamente mi físico.

Realmente mi forma de pensar ha cambiado mucho y me gusta haber llegado hasta aquí.

Pacientes y familiares comparten su experiencia

Más información

De interés

Reportaje TV2

Mi cuerpo, mi enemigo
Los trastornos de conducta de la alimentación se han convertido en una epidemia.

Ver ahora >>
bytalking