Irene  (20 años)

05/04/2011

Si...yo también estuve allí. .
Yo también llegué desesperada, sin saber qué hacer ni a dónde ir.  Veía todo negro y lo peor es que casi había asumido que tenía que ser así. Quería curarme… pero tenía pánico al proceso de curación… Y la verdad es que mis motivos tenía, porque es muy difícil, aunque más tarde me daría cuenta de que muy difícil no es lo mismo que imposible; que es mejor pasarlo “muy mal” un tiempo y obtener al final una recompensa que pasarlo “mal” de forma continua y sin llegar a estar bien nunca.Yo también quise acabar con todo, renunciar a todo lo que tenía y consumirme en los brazos de la enfermedad. Abandonar la lucha, rendirme… pero no lo hice. No lo hice porque CONFIÉ.¿Que hubo momentos en que mi confianza se debilitó? Sí, los hubo. Pero finalmente supe que debía dejarme guiar por los que me quieren. ¿Y quienes son esas personas que me quieren? Pues son esas en las que cuando la enfermedad te inunda, son tus peores enemigos. Son esas personas que crees que atentan contra tus principios, que no te dan libertad, que no te comprenden porque no te dejan hacer lo que “tú” has decido, que te ponen unas pautas que no quieres seguir… pero a la vez son esas personas que nunca se alejan de ti, que están a tu lado en los buenos y en los malos momentos… esas personas que te dan la mano en el camino hacia lo que de verdad es tu vida aunque en un principio no nos demos cuenta.Yo también estuve extenuada, perdí las ganas y las fuerzas, pero seguí, porque fui CONSTANTE. Esto no quiere decir que no me frenase en ningún momento, ni que siempre fuese en un proceso de mejora ascendente… en absoluto. Lo que quiere decir es que me caí mil veces y una y mil veces me levanté y seguí adelante. Fui perseverante, aunque no fuese fácil, pero mereció la pena.Yo también quise que la solución a todos mis problemas llegase “ya” y si no, no iba a seguir luchando por ello… pero fui PACIENTE. Tuve mis momentos de desesperación, por supuesto.Mis minutos y horas de llanto, mis ataques de ansiedad, mis gritos implorando que todo acabase… pero me repuse a ellos, respiré y pensé “hay que seguir aunque no sea justo tener que esperar tanto” Porque lo que de verdad no es justo es que todo el esfuerzo que hacemos sea en vano al cansarnos de esperar la recompensa y abandonarnos a la enfermedad. Eso sí que no es justo. Yo también quise proteger a la que creí que era mi amiga: la enfermedad, pero no lo hice. Fui SINCERA. Yo también quise creer que esos pequeños detalles no importaban, que no pasaba nada si no los contaba… pero me equivocaba. Decir que todo va bien y no contar esos pequeños matices a los que restamos importancia… es una forma más de mentir. Es una forma más de mentir a nuestros terapeutas y a nosotros mismos. Hasta que yo no conté todo, siempre recaí porque todo lo que nos guardamos se queda como una insignificante semilla… pero acaba siendo un enorme árbol, os lo prometo.Sí, yo también pasé por todas estas cosas y por muchas más. Pero os prometo que mereció la pena o, mejor dicho, merece la pena. Porque ahora sigo teniendo presentes esos cuatro pilares, pero no sólo en ITA, sino en mi vida diaria. Sería falso decir que en la vida fuera de la enfermedad todo es de color de rosa. Nada más alejado de la realidad. En la vida hay un millón de problemas y este es sólo uno más de los que nos quedan por pasar. Pero también es cierto que por sus características, es uno de los más, cómo decirlo… densos. Los problemas que van surgiendo fuera de la enfermedad son los problemas que todos tienen. Pérdida de personas queridas, problemas con los estudios, con el trabajo, con la familia, los amigos… eso sigue existiendo fuera de la enfermedad. Pero hay una gran diferencia en la intensidad con la que se viven y en el grado en que nos dejamos consumir por ellos. Además, no es lo mismo que vayan surgiendo problemas en nuestra vida, que el que nuestra vida (si es que se puede llamar así a lo que pasamos en la enfermedad) sea un problema continuo. ¿Y por qué pasa esto? Porque perdemos la capacidad de ser felices. Y aquí tengo que hacer una aclaración… no es lo mismo “estar” felices que “ser” felices. Puede que algunos creáis que sois felices porque dentro de la enfermedad a veces hab& eacute;is desafiado las normas, os habéis saltado las pautas y habéis conseguido hacer lo que queríais. Pues os equivocáis. ¿Qué por qué estoy tan segura? Porque yo también lo he vivido. Y os aseguro, que eso no es estar feliz, sino estar autoengañándose. Por otro lado, claro que podéis estar felices por cosas que realmente son positivas, como el hecho de que os divirtáis con un compañero, que hayáis aprobado un examen… pero ser feliz es mucho más que eso. Ser feliz es saber disfrutar de todos los momentos de nuestra vida sin que estén determinados por una enfermedad. Y sí, he dicho todos los momentos de nuestra vida. Porque aprender a valorar todo, lo positivo y lo negativo, lo que nos hace reír, lo que nos hace enfadarnos, lo que nos hace tener miedo, lo que nos hace llorar… aprender a valorar todo esto es lo que nos hace ser felices. Pero para conseguir esto, vuelvo a decir que es necesario que seamos nosotros mismos y que no estemos condicionados por una enfermedad que nos manipula.Todo esto os lo dice alguien que también ha pasado por lo mismo que vosotros y que sabe que tiene que tener siempre una alerta para no volver a caer en ello. Todo esto os lo dice alguien que no es ni más valiente, ni mejor persona, ni con más capacidad que vosotros. Os lo dice una persona que ha recaído varias veces, que se ha equivocado (y se sigue equivocando) y a la que todavía le falta mucho que aprender.Todo esto os lo dice una persona que sabe lo duros que son estos momentos, pero que está segura de que podéis con ellos. Por eso os pido que luchéis. Si no veis la salida, si no queréis verla, o si la veis pero no habéis cruzado aún esa puerta, dejaos llevar por este estupendo equipo de profesionales. Merece la pena, os lo prometo
            & nbsp;                                                                           ¡Ánimo chic@s!

GRACIAS AL EQUIPO TERAPEÚTICO 
Gracias Nuria:
 Mira que soy charlatana, pero no me salen las palabras para expresar todo lo que tengo que  decirte. Eres un pilar muy importante para mí. He vivido contigo mis mejores y mis peores momentos y no exagero. Siempre recordaré aquel día en que estábamos haciendo terapia en el jardín y te fuiste porque no estaba nada receptiva (por decirlo de forma suave), la terapia familiar del día siguiente… y las palabras que acompañaron el abrazo final… Qué momentos más duros… pero qué necesarios fueron. Ese día fue un importante punto de inflexión. Entonces te marchaste de baja por maternidad y cuando volviste… cómo habían cambiado las cosas. Ha sido un proceso muy duro, pero siempre te he sentido a mi lado, implicase lo que implicase y sé que aún sigues estando ahí. No sabes lo que te lo agradezco (bueno, y sé de buena tinta que mi familia también te lo agradece). En fin… gracias por todo. Sin tu ayuda el estar cómo estoy ahora no hubiese sido posible. Gracias, de verdad. Gracias Danielle:Y qué decirle a mi fabuloso “co”. Tú también has pasado mucho conmigo. Aquella terapia en que me dijiste que si yo seguía con el “no puedo” tú tampoco podías… me marcó mucho. Me hizo responsabilizarme de mi situación. Tú estuviste presente en mi gran momento de cambio: el paso del “no puedo” al “quiero y puedo”. Y eso que las cosas seguían estando complicadas… Me has hecho recordar lo que es divertirme cuando evaluaba tus movimientos dejando las gafas en la mesa, con las famosas bolitas de terapia familiar, los esquemas… (jeje, qué mala soy). Y has hecho que me demuestre a mí misma que tengo las herramientas para conseguir lo que quiero. Muchas gracias. Gracias María:Muchas veces te lo he dicho en persona: me has ayudado lo inimaginable con el tema de las emociones y especialmente con el que más me costaba (la rabia). Nunca olvidaré aquella terapia navideña en el gimnasio, mis primeras sesiones de relajación de efecto paradójico (jeje) y los agradables momentos de expresión corporal. Me has enseñado mucho y no sólo por tu labor como terapeuta, sino por cómo eres como persona. Eres muy grande, María. Gracias Anna: Lo primero que se me viene a la cabeza son esas terapias libres matutinas en las que hablé dos veces y la segunda vez tuviste que decirme: ¿pero no te das cuenta de que estás volviendo a repetir los mismos miedos porque no te enfrentas a ellos? Eso me dio mucho que pensar y fue un trampolín para, además de pensar, actuar. Muchas gracias.Gracias Sandra:Qué decirte Sandra… pues eso, que nos entendemos muy bien. Que aunque al principio costó un poco (al menos por mi parte) hemos acabado teniendo una tremenda complicidad en el buen sentido. Eres una persona maravillosa que sabe estar firme cuando toca y ser cariñosa cuando las cosas van bien. Asambleas, premios de convivencia, cohesión de grupo… cumples una labor muy importante para nosotros. Gracias Silvia:La jefa. La de veces que has tenido que ponerme las pilas… y lo bien que me ha venido que estuvieses allí. Si tuviese que escoger un momento contigo, el de aquella terapia de emocional dos en la que me hiciste bailar y desmelenarme. Todo lo que te diga es poco comparado con lo que me gustaría poder decirte. Has cumplido una labor muy importante en mi tratamiento desde el minuto 0. Gracias de todo corazón.Gracias Ari: La de tiempo que hemos pasado contigo… en terapias, por las tardes… Tú y yo sabemos que nuestro momento a recordar es aquella terapia en que hice el cambio de imagen. Lo pasé mal, pero me sirvió muchísimo. Gracias por tu comprensión y tu cercanía. Gracias por todo, Ari. Gracias Sonia:Muchas gracias por romperme mis estrictos esquemas y demostrarme que no pasa nada por ser más flexible. Gracias por tu apoyo en las terapias de autogestión y por ser tan agradecida. Gracias, también, por tu sonrisa. 

GRACIAS A LAS ENFERMERAS Y AUXILIARES 
Vosotras también sois una parte muy importante en nuestro tratamiento… con vosotras compartimos momentos de risa y alivio… pero también los momentos más difíciles. Cristina: Qué decirte que no te haya dicho ya. Te aprecio un montón. Desde el primer día me acogiste con cariño y también con la determinación que requería la situación. Eres una bellísima persona y una gran profesional. Gracias por todo.Mariona:Eres una experta en sacar una sonrisa en los momentos difíciles y eso es muy necesario. Te he visto en acción en momentos muy difíciles y saber que siempre estás alerta… tranquiliza mucho. Gracias. Marisa: Siempre recordaré aquel día en que me dio un ataque de ansiedad y me rodeaste con tus brazos mientras me ayudabas a respirar con calma. Desde entonces supe que podía contarte todos mis problemas… y no me equivoqué… Gracias, de verdad.Tere:Gracias por esos momentos de risa que tanta falta hacen a veces. Y por esa noche de Nochevieja que tanto amenizaste para los que tuvimos que estar allí. Diana: Cuánto me has ayudado… me encanta tu saber escuchar, tu determinación… eres una profesional y una persona maravillosa. Gracias por estar ahí.Gracias también al resto de gente que hacéis posible que este centro funcione.
Y GRACIAS A VOSOTROS, COMPAÑEROS DE TRATAMIENTO POR AYUDARME Y DEJAROS AYUDAR. SEGUID LUCHANDO QUE PODEMOS SALIR ADELANTE
Firmado: Alguien que entró  ITA viviendo por y para su enfermedad y salió viviendo su vida.

 

 


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