Ana H.  (24 años)

24/01/2014

Tras varios meses de una horrible pesadilla irracional llegué a ITA; al principio parecía una pequeña mansión, una casita de muñecas en la que todas buscábamos ser más bellas. Sin embargo, al cabo de un tiempo, me dí cuenta de que era mucho más: era el lugar para salir de la enfermedad...

Poco a poco y con (mucho) esfuerzo y AYUDA, fuí entendiendo que las cosas no podían continuar así; que lo que yo entendía como felicidad era el infierno, ¿por qué seguir en él?

Hubo momentos de todo tipo pero al final lo conseguí, o mejor dicho LO CONSEGUIMOS. No fue un camino fácil, pero con cada pequeño paso estaba más cerca de la meta, más cerca de la felicidad y no estaba dispuesta a volver atrás.

Gracias a ITA hoy hay gente que está viva, que tiene esperanza e ilusión y que ha sido capaz de superar la enfermedad.

Gracias, por apostar por grandes profesionales; gracias, por investigar; por personalizar cada tratamiento; por ver detrás de cada paciente a una persona enferma con un dolor real. ¡GRACIAS por ayudarnos a querer VIVIR! ¡Gracias al equipo hoy... luchamos por ser FELICES!

Pacientes y familiares comparten su experiencia

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