Los Centros de hospitalización ofrecen un servicio permanente de urgencia y atención continuada las 24 horas durante todos los días del año. Este tipo de recurso permite un control máximo de la sintomatología del trastorno y una intervención sobre todos los aspectos alterados.
Este tratamiento facilita un abordaje intensivo del trastorno fuera del entorno socio-familiar del paciente, con unas posibilidades de contención física y psicológica que ayudan a la persona a reestructurar las conductas más patológicas en un contexto terapéutico, constructivo y facilitador del cambio. Ello permite también a la familia oxigenarse, distanciarse y trabajar psicológicamente en un ambiente menos tenso y con un mayor apoyo por parte del equipo terapéutico que temporalmente es quien asume la organización de las pautas y los límites necesarios.
La hospitalización sin embargo, no representa un aislamiento del paciente de su entorno, aunque en un primer momento se utilice. Paulatinamente, mediante permisos terapéuticos, se combina el régimen de hospitalización con estancias fuera del hospital y con el trabajo de la familia en ITA. Esta aproximación progresiva a su realidad diaria permite ir trabajando las dificultades que van surgiendo en el proceso de recuperación.
Hay que tener en cuenta que en ocasiones el bajo peso no es el único criterio que determina el ingreso, sino las alteraciones de conducta asociadas al trastorno alimentario, o la ausencia de motivación para iniciar y seguir de manera continuada las exigencias de un tratamiento. Es frecuente actualmente, que asociado al propio trastorno alimentario confluyan otro u otros trastornos psiquiátricos que aparecen de forma concomitante como pueden ser los trastornos de personalidad, u otros como afectivos o de ansiedad. La existencia de estos trastornos (comorbilidad) empeora normalmente el pronóstico y dificulta el abordaje haciendo más difícil la contención y, por lo tanto, se hace necesaria la hospitalización,.
En general, la hospitalización resulta una modalidad de intervención terapéutica indicada en casos donde existen complicaciones físicas importantes, dificultades con el entorno familiar para manejarse en el control de la conducta alimentaria y la purga, así como la conflictividad familiar como consecuencia de todo ello. También en situaciones en las que existen graves problemas de conducta, estrés psicológico grave, riesgo de suicidio o conductas autolesivas. Y en aquellos casos en que exista poca motivación para comenzar un tratamiento o un fracaso en tratamientos anteriores.
Nuestros Centros de hospitalización ofrecen los siguientes servicios:
- Psicoterapia individual.
- Psicoterapia de grupo.
- Asesoramiento familiar
- Terapia familiar.
- Reeducación alimentaria
- Control y seguimiento psiquiátrico.
- Control y seguimiento médico.
- Control del estado físico diario.
- Coordinación con otros servicios médicos especializados.
- Actividades y talleres lúdicos.