La demanda principal y común de las familias que tratamos hace referencia a problemas de convivencia relacionados con conductas disruptivas y la aceptación de límites y normas sociales.

En su mayoría estos adolescentes y preadolescentes muestran dificultades relacionadas, entre otras, con las siguientes áreas:

  • Violencia filioparental (insultos, maltrato físico y psicológico hacia los miembros de la familia) o problemas graves de convivencia en el seno de la familia
  • Problemas con la justicia
  • Dificultades importantes para aceptar normas y límites. Desafío a la autoridad establecidos por la familia, escuela, etc
  • Absentismo escolar y/o problemas de conducta en la escuela.
  • Fracaso escolar
  • Consumo de tóxicos
  • Abuso /adicción a las nuevas tecnologías

Si atendemos a criterios del DSM V, estos patrones de conducta corresponderían en su mayoría a la actual clasificación de “Trastornos perturbadores del control de los impulsos y de la conducta”.
El factor común en la gran mayoría de casos es la repercusión que estas conductas tienen a nivel relacional y en el cumplimiento de un proyecto formativo adecuado a su edad, por lo que se le asocia un elevado índice de abandono y fracaso escolar haciendo que se pierdan oportunidades de desarrollo personal, relacional y formativo, tan decisivas en ese momento de la vida.
Quedan también incluidos en este programa los jóvenes que presentan otros diagnósticos complementarios tales como:

  • Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA)
  • Trastornos de ansiedad
  • Episodios depresivos
  • Trastornos generalizados de desarrollo: TDAH, TEA, discapacidad intelectual leve,…